miércoles, 2 de julio de 2008





Represa Ayuí – Posición de la Fundación Iberá – pág. 1

Una Represa sobre el Arroyo Ayuí

en la provincia de Corrientes

Documento de Posición Institucional

de la FUNDACIÓN IBERÁ

" Si el hombre destruye el suelo productivo, la consecuencia final

es una sola: primero el asesinato de la tierra, y luego el asesinato

entre los hombres, la guerra"

Justus von Liebig, 1840

(Científico alemán pionero

en estudios sobre el suelo)

La Fundación Iberá tomó conocimiento de la existencia de un proyecto de

incorporación de nuevas tierras al cultivo de arroz que se sostiene en la construcción

de un embalse artificial sobre el curso del Arroyo Ayuí que aportaría el agua para el

riego de las mismas.

El embalse cubriría una superficie de algo más de 11,000 hectáreas, mientras que las

tierras que se incorporarían al cultivo de arroz serían unas 20,000 hectáreas

aproximadamente.

Dicho proyecto tomó estado público a través de los medios de prensa, con declaraciones de altos funcionarios de las empresas Copra y Pilagá S.A., y también a través de comunicados del titular del Instituto Correntino del Agua y del Ambiente (ICAA), quien sostuvo que la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) se encuentra aprobada por el organismo. Por su parte, las más altas autoridades de la Provincia de Corrientes vienen anunciando

la expectativa oficial por la concreción de este proyecto agroindustrial.

El mensaje de las autoridades y de los titulares de las empresas del sector, contiene en

forma recurrente la expresión de los beneficios vinculados a la generación de empleo

y riquezas en el ámbito local.

Sin embargo, poco se ha expresado públicamente acerca del impacto ambiental de este

proyecto, sobre de sus obras de mitigación o eventuales acciones de compensación.

Represa Ayuí – Posición de la Fundación Iberá – pág. 2

Una vez tomado conocimiento de este proyecto, la Fundación Iberá solicitó por sendas

notas enviadas dirigidas a los titulares de las empresas líderes de la UTE (Unión

Transitoria de Empresas), que conforman el consorcio (Sociedades Copra y Pilagá

respectivamente), una copia de la EIA. Sin embargo no se obtuvo respuesta alguna a

estos requerimientos.

La misma fue luego solicitada al ICAA, por nota fechada el 25 de febrero, iniciado así

el expediente correspondiente. De esta forma la FI tuvo acceso a la EIA cuyos

responsables técnicos fueron los Sres. Miguel Menéndez, Claudio Daniele, Haroldo

Hopwood, Ricardo Carrizo y Pablo Bronstein y que fuera realizada en el año 1999.

Sobre la base de un análisis de esta documentación, y luego de realizar un sobrevuelo

del área a inundar por el proyectado embalse, y realizadas dos navegaciones a lo

largo del curso que se vería afectado, la Fundación Iberá está en condiciones de decir

que:

1. La EIA no describe suficientemente los impactos ambientales de esta obra y

que, por el contrario, tiende a minimizarlos dejando en un plano secundario de

sus expresiones al más contundente y radical de los efectos del proyecto: la

inundación de más de 20 kilómetros lineales del curso de agua (unos 55 a 60 km

de costas), con profuso bosque en galería, así como todos los ambientes

naturales de su periferia.

2. La inundación provocará la muerte y desaparición de estos bosques, así como

de la comunidad de pastizales y pajonales de inundación de su periferia en un

área superior a las once mil hectáreas, de su flora y fauna silvestres (terrestre y

acuática), poniendo incluso una barrera infranqueable para peces migratorios de

la cuenca del Río Miriñay.

En tal sentido debe considerarse que:

En estos ambientes viven especies protegidas de la fauna correntina, como aquellas

consideradas Monumento Natural Provincial (en particular, el lobito de río

detectado en las visitas al área, y muy posiblemente el aguará guazú y el ciervo de

los pantanos, divisados recientemente a pocos kilómetros).

Este curso de agua tiene una importancia hídrica y biológica para el funcionamiento

de la cuenca del Miriñay, de hecho es su afluente más importante. Al punto que es,

en la alta cabecera de su cuenca, más importante que el propio Río Miriñay (en el sitio

de su desembocadura, todo indica que es el Miriñay el que “desemboca” en el Ayuí y

no al revés como la toponimia sugiere).

Los bosques en galería del Ayuí Grande son singulares por su composición, están en

un excelente estado de conservación y tienen muy pocas muestras de impacto

antrópico previo. Por ejemplo, se encuentran casi incontaminados por especies

vegetales exóticas (lo cual no es común en otros arroyos de la cuenca).

Represa Ayuí – Posición de la Fundación Iberá – pág. 3

Ubicados en alta posición dentro de la cuenca (cabeceras), el aporte de semillas y

nutrientes al resto de la misma sería importante para el caso del Ayuí.

Su autonomía de las lluvias y el régimen de permanencia de su flujo está favorecido

por la existencia de un importante reservorio conocido como “esteros del Pairirí”, el

que permite un hábitat más estable a la fauna íctica que lo habita (frente a otros

cursos de tipo “torrente”).

La profusión de vegetación en sus costas y bañados de la periferia (valle de

inundación) constituyen un importante sistema de captación y procesamiento de

sedimentos y eventuales agentes contaminantes que provienen de los campos más

altos de la periferia (muchos de los cuales se encuentran actualmente bajo producción

agrícola).

Imagen del tramo inferior del Ayuí Grande, donde los bosques en galería

son dominados por el Ingá (Inga uruguensis).

Por otra parte debe considerarse el impacto ambiental que acarreará la incorporación de

las 20,000 hectáreas adicionales a cultivos de arroz con características industriales y de

altos insumos, con:

Remoción total de la cobertura vegetal natural y buena parte de la fauna silvestre

asociada.

Compactación del suelo y pérdida de fertilidad, estructura, nutrientes y materia

orgánica, en los horizontes superficiales.

Aporte de importantes volúmenes de agroquímicos al sistema (los cuales pasarían al

sistema del Miriñay a través del embalse de la presa).

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Tomando conciencia de todo ello, y sin desconocer la importancia de la generación

de empleos y la incorporación de nuevos proyectos de producción para la zona, la

Fundación Iberá expresa que:

1) El curso de agua y bosques asociados no pertenecen al patrimonio de los

propietarios circunstanciales de la tierra, sino al dominio público de la

comunidad. Y que los funcionarios en turno tienen la obligación de resguardar

los mismo en favor de la comunidad, y bajo el mandato de normas que así lo

expresan y obligan como:

- El Decreto Ley de Monumentos Naturales Provinciales (Ley 4736/93).

- La Ley Provincial de Preservación y Conservación de los Bosques Nativos

de la Provincia de Corrientes (Ley 5175/97).

- La Ley de “Interés Provincial” de la Preservación, Conservación y

Mejoramiento del Medio Ambiente (Ley 4731/93).

2) No se opone a la agricultura, pero sí a proyectos que, como este, poseen un

muy elevado impacto sobre los recursos naturales que conforman el

patrimonio de todos los correntinos.

Y exige a las autoridades que no aprueben el Embalse del Arroyo Ayuí, y las exhorta

a que, en cambio, trabajen junto al sector agrícola privado para que los correntinos –y

mercedeños en particular–, podamos gozar de los beneficios de una agricultura

ambientalmente más sana, de bajos insumos, con mayor sensibilidad hacia el futuro: que

obtenga beneficios hoy, pero que permita continuar haciéndolo mañana. Que evite la

extracción minera de nutrientes del suelo y, sobre todo, que respete el paisaje y la

naturaleza de todos los correntinos, así como las leyes que los amparan.

Desde la Fundación Iberá declaramos que queremos más y mejor agricultura,

pero no agricultura a cualquier precio.

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